Oportunidades para los arquitectos…

A muchos de los que tenemos el privilegio de quedarnos en casa, tal vez nos asalten muchas dudas; ¿Qué porción de la población de nuestro país puede hacerlo?, ¿cuántos de ellos disponen de los servicios básicos y de medios de comunicación para estar en casa con un mínimo de dignidad?, cuantos gozan de la posibilidad de expresarse?

No tenemos claras esas cifras, pero si es evidente que, los que podemos hacerlo, sentimos cierto empoderamiento a través de las redes sociales (WhatsApp, Facebook, YouTube, Instagram, Twitter), somos una clase media que goza de poder hacerlo, que se siente capaz de opinar y de influenciar; pero que sólo al despertar de esta pesadilla, seremos realmente útiles solo en la medida en que podamos ejecutar las acciones que cambien nuestras vidas y que disponemos del tiempo suficiente para pensarlas y planearlas durante estos días de encierro.

En las duras e indeterminadas horas de aislamiento, protegiéndonos de la amenaza de trasmisión del virus, hemos tenidos tiempo disponibles para la discusión, el debate, análisis etc., pero seguramente también para la reflexión sobre muchos y distintos temas; la naturaleza, el cambio climático, la economía, el teletrabajo, el empleo, la política, la salud, el futuro e incluso muchos ya han publicado conclusiones transitorias: se disminuyó la infidelidad, los atracos, (por sustracción de materia), los crímenes atroces, las prostitutas cambiaron de oficio, aumentó la violencia intrafamiliar(tanto encierro no se soporta); a juicio de ser ingenuo supone uno que la reflexión lo lleva a prometer un cambio drástico en el estilo de vida, es decir mejor comportamiento, valorar la familia, los amigos, el tiempo, las pequeñas cosas.

Los arquitectos colombianos seremos sin duda alguna uno de los sectores tan golpeados como otros y lo menos que esperamos del estado en sus distintos niveles, es un manejo consecuente con las circunstancias, abrir las oportunidades mediante convocatorias para diseños, interventorías, supervisión de obras, concursos para anteproyectos, contratación pública segmentada es decir obras organizadas en unidades ejecutables (estructura desagregada del trabajo), para que tengan los pequeños y medianos contratistas, acceso a contratos, evitando la concentración, en la medida en que eso solo beneficia a los grandes contratistas. Desagregar la obra en varios contratistas, es una muy buena forma de irrigar empleo para todos.

Por otra parte, esperamos oportunidades, al surgir eventualmente servicios profesionales que demanda el estado, tales como la realización del catastro multipropósito, los servicios funcionales, el catastro hospitalario, la infraestructura educativa e institucional en general, cuya finalidad es que es el gobierno sepa lo que tiene y su estado, que ha sido la dificultad de ahora.

Por regla general la corrupción se cree que es un vicio natural de los gobiernos elegidos popularmente, sin embargo, albergamos la firme esperanza que la crisis pandémica deje como cosa del pasado que los empleos se convierten en recompensas por servicios prestados, no al estado, sino al jefe político y los contratos no sean una forma de pago por “servicios financieros” por llamarlo de forma graciosa. La humanidad ha reaccionado ante la pandemia sacando lo mejor de sí, con importantes donaciones, campañas para compra y reparto de alimentos, aportes para investigaciones, medicinas y otras especies que alivien las carencias de los menos favorecidos. En estas circunstancias el escenario esperado por la gran mayoría de colombianos es que aquellas personas que tengan el privilegio de estar investidos de autoridad (alcaldes, gobernadores, etc.) den de si lo mejor y sean ejemplo de pulcritud; para que se extingan los hechos reprochables de corrupción; direccionamiento de contratos, sobrecostos, mala distribución de beneficios sociales, en fin, las viejas mañas que el país conoce. Y todo esto es importante para la sociedad por que deja inmensas secuelas, daña a la sociedad misma, cuando lo grave de la corrupción de aquellos que llegan al poder, es que la hace contagiosa para la ciudadanía, al ver como cotidiana una conducta que debía ser excepción a la regla.

Es tiempo aun de seguir soñando, seguir creyendo que aun Dios existe, seguir confiando en lo bueno de las personas, ya nada será igual, ojalá podamos decir eso de la corrupción.

#QuedateEnCasa

 


ALFREDO M. REYES ROJAS
Presidente Nacional
SOCIEDAD COLOMBIANA DE ARQUITECTOS