En tiempos de crisis… solidaridad

El Decreto 457, que ordena el aislamiento obligatorio constituye una medida obligada por las circunstancias de salud pública en Colombia. Sin embargo, las medidas de mitigación correspondientes al aislamiento dejan por fuera a actores de la sociedad, que por su baja influencia social o por el desconocimiento de lo que significa para la economía, sencillamente no son beneficiarios de medidas compensatorias.

Mostremos cifras para entender el problema:

  • Para el año 2019 los arquitectos licenciaron 23,090,553 de M².
  • La población de arquitectos registrados en el país alcanza los 74,000 profesionales (Fuente: CPNAA).
  • Según el DANE 3,339 arquitectos han fallecidos.
  • La población real entonces es de 70,661.
  • En el año 2019 el promedio nacional de licencias es de 312 M² promedio por arquitecto.
  • Una obra de 312 M² genera en promedio 10 empleos calificados y no calificados.
  • Para los proyectos licenciados en 2019 generan en promedio 231,000 trabajadores.
  • 231,000 trabajadores de la construcción atienden las necesidades de 924,000 dependientes.

Al ser suspendidas todas las construcciones, el impacto sobre el sector es dramático, sin incluir en este análisis a diseñadores, proveedores, ventas, asesores técnicos y sin medir el impacto sobre el sector vivienda, que de paso se desnuda su realidad, el asunto no es de cantidad, es de calidad y de propiedad.

“La incertidumbre” sobre la parálisis por el período de aislamiento nos recuerda que no es un secreto que LA CONSTRUCCION en todas sus escalas y en la larga cadena de producción, es un gran motor económico del país, no solo por que integra múltiples empresas de diferente índole, obliga adquirir créditos hipotecarios o de constructor y, además, genera impuestos a todo nivel.

De otro lado y tal vez involuntariamente se ha ordenado cerrar las curadurías urbanas paralizando aún más el desempeño de nuestra actividad, si la razón es el aislamiento, debe ordenarse el cierre de las Notarías las cuales son más sujetas a atraer público por su función.

Con estos argumentos insistimos en que el gobierno debe escucharnos, atendernos y proveer soluciones para paliar la falta de ingresos, cierre de oficinas, pago de arrendamientos, servicios públicos, vencimiento de obligaciones crediticias, en fin, se requieren urgentes medidas de choque que frenen el descalabro que se nos avecina en nuestro sector y el riesgo enorme de que el país pierda la capacidad instalada tal como en 1998 con el acabose del UPAC, que quebró al 95% de los pequeños y medianos arquitectos y constructores de Colombia.

Por lo pronto ratificamos que podemos organizar un protocolo para manejo de personal en obra, bajo la óptica de evitar probables contagios, con todas las medias sanitarias y controles para que las obras puedan seguir.

Somos solidarios con las medidas del gobierno, pero también necesitamos la solidaridad con los trabajadores cuyos ingresos dependen del día a día y la poca capacidad de “aguante” de los arquitectos del país mayoritariamente clase media hacia abajo, requiere el compromiso gubernamental en todos los niveles, porque a nuestros hombros cabalgan más de un millón de trabajadores que no aguantan la duración de la pandemia. Aun así, promovemos firmemente:  #QuedateEnCasa

 


ALFREDO M. REYES ROJAS
Presidente Nacional
SOCIEDAD COLOMBIANA DE ARQUITECTOS